Monte Benacantil se alza majestuoso sobre la ciudad de Alicante, siendo su silueta más icónica y el hogar del imponente Castillo de Santa Bárbara. Esta formación rocosa, que alcanza los 166 metros de altura, es mucho más que un simple accidente geográfico; es un testigo silencioso de la rica historia de la región, un lugar donde cada piedra cuenta una historia milenaria. Desde sus laderas, la vista panorámica que se extiende sobre el puerto, la Explanada de España y el vasto Mar Mediterráneo es sencillamente espectacular, ofreciéndote una perspectiva inigualable de la vibrante vida alicantina. Su perfil, especialmente desde la playa del Postiguet, es famoso por asemejarse a la "Cara del Moro", una curiosa formación rocosa que, según la leyenda popular, representa el rostro de un caudillo árabe que llora la pérdida de la ciudad.
La historia de Monte Benacantil se remonta a la Prehistoria, con evidencias de asentamientos humanos que datan de la Edad del Bronce. Posteriormente, íberos y romanos dejaron su huella, pero fue durante el periodo de dominación musulmana cuando adquirió gran relevancia estratégica, siendo conocido como "Banu-l-Qatil", que significa "la montaña de la bandera" o "la montaña de la horca", dependiendo de las interpretaciones. En 1248, el infante Alfonso de Castilla, futuro rey Alfonso X el Sabio, conquistó la fortaleza para la Corona de Castilla en el día de Santa Bárbara, de ahí el nombre del castillo. A lo largo de los siglos, el castillo ha sido escenario de numerosos asedios y batallas, adaptándose y expandiéndose con cada nueva etapa, lo que lo convierte en un fascinante libro de historia al aire libre. Explorar sus diferentes recintos, desde la Torre del Homenaje hasta el Macho del Castillo, te permitirá sumergirte en las distintas épocas que lo moldearon. Para el turismo en Alicante, este monte y su fortaleza son un pilar fundamental, atrayendo a miles de visitantes que buscan conectar con el pasado y disfrutar de vistas inolvidables.
Visitar Monte Benacantil es una experiencia imprescindible. Puedes ascender a pie por sus senderos, disfrutando del paisaje y la vegetación mediterránea, o de forma más cómoda utilizando el ascensor que se encuentra frente a la playa del Postiguet, una opción ideal para todos los públicos. Una vez en la cima, además de las vistas, te espera el Castillo de Santa Bárbara con sus museos y exposiciones que detallan su evolución y la de la ciudad. Después de tu recorrido por la historia y las alturas, te sugerimos descender y explorar el encantador Barrio de Santa Cruz, con sus estrechas calles y casas coloridas, o dirigirte hacia el centro para disfrutar de la gastronomía local.