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Donde nacen los viajes

Qué ver en Colmar

Colmar te invita a un viaje encantador por el corazón de la región de Alsacia, en el noreste de Francia. Esta pintoresca ciudad es famosa por su centro histórico excepcionalmente bien conservado, que parece sacado de un cuento de hadas. Sus calles adoquinadas están flanqueadas por casas de entramado de madera de colores vibrantes, adornadas con flores que cuelgan de los balcones, creando un ambiente mágico. La ciudad es atravesada por canales serenos, lo que le ha valido el apodo de "La Pequeña Venecia" (La Petite Venise). Aquí, la historia y la arquitectura se fusionan para ofrecer una experiencia visual única, donde cada rincón revela un detalle fascinante de su rico pasado.

Al pasear por Colmar, descubrirás una atmósfera tranquila y acogedora que te invita a explorar sin prisas. Podrás admirar la impresionante Casa Pfister y la Colegiata de San Martín, dos ejemplos sobresalientes de la arquitectura local. La ciudad es un verdadero museo al aire libre, donde cada fachada cuenta una historia. Además de su belleza arquitectónica, Colmar ofrece una rica cultura gastronómica, con sus mercados tradicionales y acogedores winstubs donde degustar especialidades alsacianas. Es el destino perfecto para quienes buscan sumergirse en un entorno idílico, disfrutar de la tranquilidad y capturar imágenes inolvidables de una de las ciudades más bonitas de Francia.

Casco Antiguo Colmar

Casco Antiguo Colmar

El Casco Antiguo de Colmar es un viaje imperdible a un escenario de cuento.

El Casco Antiguo de Colmar te invita a un viaje en el tiempo a través de sus calles adoquinadas y su arquitectura medieval y renacentista excepcionalmente conservada. Al pasear por este distrito histórico, descubrirás un entramado de casas con entramado de madera de colores vibrantes, fachadas adornadas con flores y canales serenos que le han valido el apodo de "La Pequeña Venecia". Este encanto pintoresco es el resultado de siglos de historia, donde la influencia francesa y alemana se fusiona en una identidad alsaciana única. La preservación de este patrimonio arquitectónico es notable, permitiéndote experimentar la atmósfera de una ciudad que parece sacada de un cuento de hadas. Es un lugar donde cada rincón revela una postal, desde las antiguas casas de comerciantes hasta las plazas tranquilas.

Entre las muchas cosas que ver en Colmar, el Casco Antiguo es sin duda el punto de partida esencial. Aquí se encuentra el famoso barrio de La Petite Venise, donde las barcas tradicionales se deslizan suavemente por el río Lauch, ofreciendo una perspectiva diferente de las casas ribereñas. No dejes de visitar el Museo Bartholdi, dedicado al escultor Frédéric Auguste Bartholdi, el creador de la Estatua de la Libertad. Su casa natal, ahora museo, te permite explorar su vida y obra, y entender la conexión de Colmar con este icónico monumento. Además, el Mercado Cubierto de Colmar es un lugar vibrante donde puedes saborear productos locales y especialidades alsacianas, desde quesos hasta embutidos y vinos. Para una experiencia culinaria auténtica, busca una de las tradicionales winstubs (tabernas de vino) que abundan en el Casco Antiguo, donde podrás degustar platos como el choucroute o el flammekueche en un ambiente acogedor.

🍽️ Saborea especialidades alsacianas locales como la Flammekueche (tarta flambeada) y la Choucroute Garnie en una de las tradicionales winstubs (tabernas).

Explorar el Casco Antiguo de Colmar es sumergirse en una atmósfera de cuento, ideal para pasear sin prisas y descubrir sus secretos. Las tiendas de artesanía local y las pequeñas galerías de arte se mezclan con panaderías que ofrecen delicias como el kougelhopf, un pastel tradicional alsaciano. La iluminación nocturna transforma el distrito, creando un ambiente mágico que invita a una última caminata antes de terminar el día.

Consejos para visitar Casco Antiguo Colmar

Mejor momento para la visita

Primavera y verano para las flores vibrantes, o invierno para los mágicos mercados navideños. Los días de semana suelen estar menos concurridos.

Duración recomendada de la visita

De medio día a un día completo, dependiendo de cuántos museos y tiendas desees visitar.

La Pequeña Venecia

La Pequeña Venecia

El barrio de La Pequeña Venecia es un punto culminante imperdible de Colmar, cautivando a los visitantes con sus icónicos canales y encantadoras casas de entramado de madera.

La Pequeña Venecia de Colmar es, sin duda, uno de los rincones más emblemáticos y fotogénicos de esta encantadora ciudad alsaciana. Ubicada en el corazón del barrio de los pescadores, curtidores y hortelanos, esta zona debe su nombre a la pintoresca red de canales que serpentean entre sus coloridas casas de entramado de madera, reflejando la arquitectura tradicional de la región. Al pasear por sus orillas, te sentirás transportado a un cuento de hadas, donde cada fachada, cada puente y cada reflejo en el agua contribuyen a una atmósfera de ensueño. Este distrito histórico, que se extiende a lo largo del río Lauch, fue en su día el centro de la actividad comercial y artesanal de la ciudad, donde los productos llegaban en barcazas directamente a los mercados. Hoy, conserva su esencia, ofreciendo una visión auténtica del pasado de Colmar.

Si te preguntas qué ver en Colmar y buscas una experiencia inolvidable, una visita a la Pequeña Venecia es imprescindible. Aquí, puedes embarcarte en un relajante paseo en barca por el río Lauch, una perspectiva única para admirar las fachadas medievales y renacentistas que se asoman al agua. Presta atención a detalles como las flores que adornan los balcones y los pequeños muelles privados. El Quai de la Poissonnerie, con sus casas de colores vibrantes, es especialmente cautivador y te invita a capturar innumerables fotografías. Otro punto de interés es el Pont Saint-Pierre, desde donde obtendrás una de las vistas más icónicas del barrio. La zona también alberga el antiguo mercado cubierto, el Marché Couvert, un lugar ideal para probar delicias locales y productos frescos.

Consejos para visitar La Pequeña Venecia

Mejor momento para la visita

Visita en primavera o verano para ver las vibrantes flores que adornan las casas, o durante el invierno para el mágico ambiente del mercado de Navidad. Las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde son ideales para evitar las multitudes.

Duración recomendada de la visita

1 a 2 horas para un paseo tranquilo; permite más tiempo si planeas un paseo en barco, cenar o ir de compras.

Barrio de los Curtidores

Barrio de los Curtidores

El Barrio de los Curtidores es una visita muy recomendable en Colmar.

El Barrio de los Curtidores en Colmar es un rincón pintoresco que te transporta directamente a la época medieval, ofreciéndote una visión auténtica de la vida y el comercio de antaño en esta encantadora ciudad de Alsacia. Este barrio, cuyo nombre se traduce literalmente como "Barrio de los Curtidores", fue el hogar y lugar de trabajo de los artesanos que se dedicaban al curtido de pieles, una industria vital para la economía de Colmar desde el siglo XVII hasta principios del siglo XX. La elección de esta ubicación no fue casual; los curtidores necesitaban acceso constante a grandes cantidades de agua para limpiar y tratar las pieles, lo que explica su proximidad al río Lauch y a los canales que serpentean por la zona. Las casas aquí son particularmente distintivas, con sus fachadas de entramado de madera y sus tejados altos y empinados, a menudo con buhardillas abiertas. Estas buhardillas no eran solo un elemento arquitectónico; eran esenciales para el oficio, ya que permitían colgar las pieles para que se secaran al aire, aprovechando la ventilación natural. Imagina el bullicio y el olor característico que debió impregnar estas calles hace siglos, una atmósfera muy diferente a la tranquilidad que disfrutas hoy.

Al pasear por el Barrio de los Curtidores, te sumerges en una de las zonas más históricas y visualmente impactantes de Colmar, lo que lo convierte en una parada esencial para el turismo en Colmar. La arquitectura de las casas, muchas de las cuales datan de los siglos XVII y XVIII, es un testimonio de la prosperidad que la industria del cuero trajo a la ciudad. Observa los detalles en las vigas de madera, los colores vibrantes de las fachadas y los pequeños puentes que cruzan los canales, creando escenas dignas de postal. Es fascinante pensar cómo estas estructuras han resistido el paso del tiempo, conservando su encanto original. Aunque la industria del curtido ya no existe aquí, el barrio ha sabido reinventarse, albergando hoy en día una variedad de tiendas de artesanía local, galerías de arte y acogedores restaurantes y winstubs donde puedes saborear la gastronomía alsaciana. Muy cerca, encontrarás la famosa zona de la Petite Venise, que complementa perfectamente la visita al Barrio de los Curtidores con sus propios encantos fluviales y su vibrante oferta culinaria.

Consejos para visitar Barrio de los Curtidores

Mejor momento para la visita

Por la mañana o a última hora de la tarde para evitar las multitudes. Especialmente encantador durante la temporada navideña.

Duración recomendada de la visita

1 a 2 horas

Puente de San Pedro

Puente de San Pedro

El Puente de San Pedro ofrece una vista icónica de la encantadora Pequeña Venecia de Colmar.

El Puente de San Pedro en Colmar es mucho más que un simple cruce sobre el agua; es un mirador privilegiado y un símbolo de la encantadora Pequeña Venecia, el barrio más pintoresco de la ciudad. Ubicado estratégicamente en el corazón de esta zona idílica, este puente te ofrece una de las vistas más icónicas y fotografiadas de la ciudad, donde las coloridas casas de entramado de madera se reflejan en las tranquilas aguas del río Lauch. Al acercarte, sentirás la atmósfera mágica que ha convertido a Colmar en un destino tan querido. Es el lugar perfecto para comenzar tu exploración de este rincón alsaciano, sumergiéndote de lleno en su ambiente de cuento de hadas.

Entre las muchas atracciones en Colmar, el Puente de San Pedro destaca como un punto de referencia esencial, no solo por su belleza, sino por su conexión con la historia local. El río Lauch, que fluye bajo el puente, fue históricamente la arteria vital para los "maraîchers" o hortelanos, quienes transportaban sus productos en barcazas de fondo plano desde los campos circundantes hasta el mercado de la ciudad. Este puente te permite contemplar el famoso Quai de la Poissonnerie (Muelle de la Pescadería), con sus casas vibrantes que una vez albergaron a los pescadores y sus familias. Es un lugar donde el pasado y el presente se entrelazan, ofreciéndote una ventana a la vida tradicional alsaciana. Además, desde aquí parten muchos de los populares paseos en barca que te permitirán deslizarte suavemente por los canales, obteniendo una perspectiva única de la arquitectura y el encanto de la Pequeña Venecia.

♿ El puente en sí es generalmente accesible para sillas de ruedas, ofreciendo un paso suave a través del río Lauch.

Mientras estés disfrutando de las vistas desde el Puente de San Pedro, tómate un momento para apreciar los detalles de las fachadas y la serenidad del entorno. Para completar tu experiencia, considera visitar el Restaurant Le Caveau Saint-Pierre, situado a pocos pasos del puente. Este establecimiento es un favorito local, conocido por su auténtica cocina alsaciana en un ambiente rústico y acogedor, ideal para saborear platos tradicionales como el choucroute o el flammekueche después de tu paseo. El puente es especialmente encantador al amanecer o al atardecer, cuando la luz dorada baña las fachadas y crea un ambiente aún más mágico, perfecto para capturar fotografías memorables.

Consejos para visitar Puente de San Pedro

Mejor momento para la visita

Temprano por la mañana o al final de la tarde para la mejor luz y menos multitudes.

Duración recomendada de la visita

15 a 30 minutos

Castillo de Hohlandsbourg

Castillo de Hohlandsbourg

El Castillo de Hohlandsbourg es un destino altamente recomendado por su arquitectura medieval bien conservada y sus impresionantes vistas panorámicas.

El Castillo de Hohlandsbourg se alza imponente sobre las colinas de los Vosgos, a pocos kilómetros al oeste de la encantadora ciudad de Colmar, en la región de Alsacia, Francia. Esta fortaleza medieval, una de las más grandes y mejor conservadas de la región, te invita a un viaje fascinante a través del tiempo. Su historia se remonta al siglo XIII, cuando fue construido por los señores de Hohlandsbourg para controlar las rutas comerciales y defender el territorio. A lo largo de los siglos, el castillo fue testigo de numerosos conflictos y asedios, incluyendo la devastadora Guerra de los Treinta Años, que lo dejó en ruinas en el siglo XVII. Sin embargo, gracias a un ambicioso proyecto de restauración iniciado en la década de 1990, gran parte de su esplendor original ha sido recuperado, permitiéndote explorar sus murallas, torres y patios como si el tiempo no hubiera pasado.

Si estás explorando los lugares turísticos de Colmar, una visita al Castillo de Hohlandsbourg ofrece una perspectiva diferente y complementaria a la belleza urbana de la ciudad. Aquí, podrás sumergirte en la vida medieval, imaginar a caballeros y nobles paseando por sus pasillos y sentir la brisa que ha soplado sobre estas piedras durante siglos. El castillo es especialmente interesante por su arquitectura militar, que incluye un impresionante foso, una doble muralla y varias torres defensivas que te permitirán comprender las estrategias de defensa de la época. Desde sus almenas, disfrutarás de vistas panorámicas espectaculares de la llanura de Alsacia, los viñedos circundantes y, en días claros, incluso la Selva Negra alemana. Es un lugar ideal para los amantes de la historia, las familias y cualquiera que busque una experiencia al aire libre con un toque de aventura. Además de la exploración de las ruinas, el castillo a menudo alberga exposiciones temporales y eventos medievales, especialmente durante los meses de verano, que recrean la atmósfera de antaño con demostraciones de artesanía, combates de caballeros y música tradicional.

📸 Para fotos panorámicas impresionantes, dirígete a las murallas del castillo, que ofrecen vistas increíbles de la Llanura Alsaciana y las montañas circundantes.

Aunque el Castillo de Hohlandsbourg se encuentra en un entorno natural y no hay tiendas de moda o cafeterías modernas justo a sus pies, su ubicación estratégica te permite combinar la visita con una exploración más profunda de la región. Después de sumergirte en la historia medieval, puedes descender a Colmar y deleitarte con su exquisita gastronomía alsaciana en alguno de sus acogedores restaurantes o probar los famosos vinos de la región en una de sus bodegas. La experiencia de visitar este castillo te transporta a una época de leyendas y batallas, ofreciéndote una visión auténtica del patrimonio fortificado de Alsacia y un contraste fascinante con la pintoresca atmósfera de Colmar.

Consejos para visitar Castillo de Hohlandsbourg

Mejor momento para la visita

Durante la primavera o principios de otoño para un clima agradable y menos multitudes. Las mañanas de los días laborables son ideales.

Duración recomendada de la visita

1:30 a 2:30 horas

Casa Pfister

Casa Pfister

La Casa Pfister es un ejemplo icónico de la arquitectura renacentista en Colmar, cautivando a los visitantes con su fachada única y detalles históricos.

La Casa Pfister, ubicada en el corazón de la encantadora ciudad de Colmar, es una de las edificaciones más emblemáticas y visualmente impactantes que encontrarás en tu recorrido. Construida en 1537 para Louis Scherer, un acaudalado sombrerero, esta residencia es un testimonio fascinante de la prosperidad mercantil de la región durante el Renacimiento. Su arquitectura es una mezcla armoniosa de elementos medievales y renacentistas, caracterizada por su distintiva ventana salediza de dos pisos, una galería de madera que recorre la fachada y una elegante torreta octogonal que se eleva hacia el cielo. Al contemplar sus detalles, te transportarás a una época de opulencia y maestría artesanal. Los frescos que adornan sus muros exteriores, aunque algo desvanecidos por el tiempo, representan escenas bíblicas y alegorías, añadiendo una capa de profundidad cultural a su ya impresionante estética. Su singularidad la convierte en un punto de interés ineludible para el turismo en Colmar, ofreciendo una ventana a la rica historia y el patrimonio arquitectónico de Alsacia.

Aunque la Casa Pfister es una propiedad privada y no se puede visitar su interior, su fachada es una obra de arte en sí misma, invitándote a detenerte y admirar cada uno de sus intrincados detalles. Es un lugar perfecto para capturar fotografías memorables y sumergirte en la atmósfera histórica de la ciudad. Su nombre actual, Casa Pfister, proviene de una familia que la habitó mucho después de su construcción original, lo que subraya la larga y variada historia de este edificio. Pasear por las calles adyacentes te permitirá apreciar cómo esta joya arquitectónica se integra en el tejido urbano de Colmar, rodeada de otras casas de entramado de madera que conforman el encanto único de la ciudad.

📸 La Casa Pfister es un lugar popular para fotos. Visítala por la mañana temprano o al final de la tarde para la mejor luz y menos gente.

Para complementar tu visita a este icónico monumento, te sugerimos explorar los alrededores. A pocos pasos de la Casa Pfister, encontrarás la reconocida Pâtisserie Gilg, un verdadero tesoro local donde podrás deleitarte con exquisitos pasteles y especialidades alsacianas, como el famoso Kougelhopf. Es el lugar ideal para hacer una pausa y saborear los dulces de la región después de tu inmersión en la historia.

Consejos para visitar Casa Pfister

Mejor momento para la visita

Durante el día, idealmente por la mañana temprano o al final de la tarde para evitar multitudes.

Duración recomendada de la visita

15 a 30 minutos (para la vista exterior)

Choco Story Colmar

Choco Story Colmar

El Choco Story Colmar ofrece un viaje inmersivo a la historia y elaboración del chocolate, desde los antiguos rituales mayas hasta las delicias modernas.

El Choco Story Colmar te invita a un viaje delicioso y educativo a través de la fascinante historia del chocolate, ubicado en el corazón de la encantadora ciudad de Colmar, en la región de Alsacia. Este museo, parte de una reconocida cadena dedicada al cacao, ofrece una experiencia inmersiva que desvela los secretos de uno de los manjares más queridos del mundo. Desde sus orígenes ancestrales hasta su transformación en la exquisitez que conocemos hoy, cada rincón del museo está diseñado para estimular tus sentidos y enriquecer tu conocimiento sobre este alimento milenario. Prepárate para descubrir un universo de sabores y aromas que te transportarán a través del tiempo y las culturas.

Al explorar las salas de Choco Story Colmar, descubrirás cómo el cacao fue venerado por civilizaciones antiguas como los Mayas y los Aztecas, quienes lo consideraban un regalo de los dioses y lo utilizaban en rituales sagrados y como moneda. Aprenderás sobre la llegada del chocolate a Europa, un hito que transformó su consumo y lo popularizó entre la realeza y la aristocracia, especialmente en la corte española tras la conquista de América. El museo detalla el proceso de fabricación del chocolate, desde la recolección de las vainas de cacao hasta la creación de las tabletas y bombones que tanto disfrutas. Además de ser una de las atracciones en Colmar que deleita el paladar, el museo ofrece demostraciones en vivo de maestros chocolateros, donde podrás observar de cerca la artesanía y la precisión necesarias para trabajar el chocolate, y, por supuesto, tendrás la oportunidad de degustar diferentes variedades, lo que convierte la visita en una experiencia verdaderamente interactiva y memorable para todas las edades.

🍫 ¡No te pierdas la degustación de chocolate al final de la visita!

Visitar Choco Story Colmar es una oportunidad fantástica para sumergirte en la cultura del chocolate y comprender su impacto global. Es un lugar ideal para familias, ya que combina el aprendizaje con la diversión de una manera muy atractiva. Después de deleitarte con la historia y los sabores del cacao, te animamos a explorar los alrededores del museo. Estás en el centro histórico de Colmar, un lugar vibrante con muchas opciones. Por ejemplo, a pocos pasos, puedes encontrar la famosa Patisserie Gilg, donde podrás continuar tu aventura gastronómica probando sus exquisitos pasteles y especialidades alsacianas, o simplemente pasear por las pintorescas calles de la Pequeña Venecia y admirar las casas de entramado de madera que hacen de Colmar un destino tan singular.

Consejos para visitar Choco Story Colmar

Mejor momento para la visita

Por la mañana durante los días de semana para evitar multitudes.

Duración recomendada de la visita

1 a 1:30 horas

Casa de las Cabezas

Casa de las Cabezas

La Casa de las Cabezas es un hito imperdible en Colmar, famosa por su singular fachada renacentista adornada con 106 cabezas esculpidas.

La Casa de las Cabezas, o Maison des Têtes en francés, es una de las joyas arquitectónicas más singulares que encontrarás en el corazón de Colmar, una ciudad que parece sacada de un cuento de hadas. Construida en 1609 para el rico comerciante de vinos Anton Burger, esta impresionante edificación es un magnífico ejemplo del estilo renacentista alsaciano, destacando por su fachada ricamente ornamentada. Su nombre no es casualidad: la casa está adornada con nada menos que 106 cabezas y máscaras grotescas, cada una con una expresión única y enigmática, que te observan desde cada rincón de su fachada. Estas esculturas, que van desde rostros humanos hasta figuras de animales y criaturas fantásticas, le otorgan un carácter inconfundible y la convierten en un punto de referencia visual que no puedes pasar por alto mientras exploras los lugares turísticos de Colmar.

Visitar la Casa de las Cabezas es una experiencia fascinante que te transporta directamente al siglo XVII. La meticulosa artesanía y el detalle de cada una de las cabezas son un testimonio de la habilidad de los artesanos de la época. Originalmente, la casa servía como residencia y almacén para el negocio vinícola de Burger, reflejando la prosperidad económica de la ciudad durante el Renacimiento. Con el tiempo, ha sido testigo de la historia de Colmar, adaptándose a diferentes usos y propietarios, pero siempre manteniendo su distintiva identidad. Hoy en día, la Casa de las Cabezas alberga un prestigioso hotel y el afamado Restaurant La Maison des Têtes, un establecimiento con estrella Michelin que te invita a saborear la alta cocina alsaciana en un entorno histórico inigualable. Imagina disfrutar de una comida exquisita bajo la atenta mirada de estas centenarias esculturas; es una oportunidad única para combinar la cultura y la gastronomía.

Pasea por las calles circundantes del casco antiguo de Colmar, ya que la Casa de las Cabezas está perfectamente situada para explorar otros encantadores lugares de interés cercanos.

Pasear por los alrededores de la Casa de las Cabezas te permitirá apreciar no solo su singularidad, sino también la belleza general del casco antiguo de Colmar. Su ubicación estratégica la sitúa a poca distancia de otros puntos de interés como la Iglesia de los Dominicos y el Museo Bartholdi, lo que la convierte en una parada esencial en tu recorrido. La casa no solo es un deleite visual por sus cabezas, sino también por su balcón de tres pisos coronado por una estatua de un tonelero, obra del escultor Auguste Bartholdi, el mismo artista que creó la Estatua de la Libertad. Este detalle añade otra capa de interés a la ya de por sí cautivadora fachada. La Casa de las Cabezas es más que un edificio; es un pedazo vivo de la historia de Colmar que te invita a detenerte, observar y maravillarte con su originalidad y su legado.

Consejos para visitar Casa de las Cabezas

Mejor momento para la visita

Durante el día para apreciar los detalles arquitectónicos; por la noche para la fachada iluminada.

Duración recomendada de la visita

15-30 minutos (para la vista exterior); 1-2 horas (si se cena)

Colegiata de San Martín

Colegiata de San Martín

La Colegiata de San Martín es una icónica obra maestra gótica que domina el horizonte de Colmar.

La Colegiata de San Martín, majestuosamente erigida en el corazón de Colmar, es una joya arquitectónica que domina el horizonte de la ciudad con su imponente presencia gótica. Construida principalmente entre los siglos XIII y XIV, esta magnífica iglesia es un testimonio vivo de la rica historia y el profundo legado cultural de la región de Alsacia. Su distintiva piedra arenisca rojiza, característica de muchos edificios históricos en la zona, le confiere un color cálido y acogedor que cambia con la luz del día, invitándote a detenerte y admirar cada detalle de su fachada. Al acercarte, notarás la singularidad de su torre principal, que, a pesar de su aspecto robusto, nunca fue completamente terminada según el diseño original, añadiendo un toque de misterio a su ya fascinante silueta.

Explorar la Colegiata de San Martín es una experiencia esencial para cualquiera que se sumerja en el turismo en Colmar. Su interior te sorprenderá con la luminosidad de sus vidrieras, que filtran la luz creando un ambiente sereno y contemplativo. Presta especial atención al impresionante órgano, una obra de arte en sí misma, y a la cripta, que alberga vestigios de estructuras románicas anteriores, revelando las capas de historia bajo tus pies. Un dato curioso es que, a lo largo de los siglos, la colegiata ha sido testigo de innumerables eventos históricos y ha servido como centro espiritual y cívico. Por ejemplo, durante la Revolución Francesa, fue brevemente convertida en un Templo de la Razón, reflejando los turbulentos cambios de la época. Además, no dejes de observar el tejado de tejas policromadas, un elemento distintivo de la arquitectura alsaciana que añade un vibrante contraste al tono rojizo de la piedra.

♿ La nave principal es generalmente accesible, pero algunas capillas laterales o la cripta pueden tener escalones.

Después de tu visita, te encontrarás en la Place de la Cathédrale, una plaza vibrante rodeada de encantadoras casas alsacianas. Aquí, podrás disfrutar del ambiente local y quizás descubrir alguna de las muchas boulangeries o pâtisseries tradicionales que ofrecen delicias como el kougelhopf o las tartas de frutas de temporada. Muy cerca, a pocos pasos, se encuentra la famosa Maison Pfister, con sus impresionantes frescos y su arquitectura renacentista, y la icónica Maison des Têtes, conocida por sus 106 cabezas esculpidas que adornan su fachada, ahora un prestigioso hotel y restaurante.

Consejos para visitar Colegiata de San Martín

Mejor momento para la visita

Temprano por la mañana o al final de la tarde para evitar multitudes y disfrutar de la atmósfera tranquila.

Duración recomendada de la visita

45 minutos a 1 hora

Iglesia de los Dominicos

Iglesia de los Dominicos

La Iglesia de los Dominicos en Colmar es un sitio histórico significativo, famoso por albergar la exquisita obra maestra de Martin Schongauer, la Virgen del Rosal.

La Iglesia de los Dominicos, situada en el corazón de la encantadora ciudad de Colmar, es una joya arquitectónica que te transporta a la época medieval. Este antiguo convento dominico, cuya construcción se inició en el siglo XIII y se completó en el XIV, es un testimonio impresionante del estilo gótico. Al adentrarte en su nave, sentirás la serenidad y la historia que emana de sus muros, un contraste fascinante con el bullicio de las calles adoquinadas de la ciudad. Originalmente parte de un complejo monástico más grande, la iglesia ha sobrevivido a los avatares del tiempo, incluyendo la Revolución Francesa, que la vio despojada de su función religiosa por un tiempo, antes de ser restaurada y reabierta al público. Su arquitectura sobria, característica de las órdenes mendicantes, invita a la contemplación, destacando la pureza de sus líneas y la altura de sus bóvedas.

Sin duda, uno de los principales motivos por los que esta iglesia es un punto clave que ver en Colmar es la presencia de una obra maestra inigualable: la Madonna del Rosal (también conocida como la Virgen del Rosal) del célebre pintor renano Martin Schongauer. Esta pintura, creada alrededor de 1473 y trasladada aquí desde la Colegiata de San Martín en 1973 para su mejor conservación, es una de las representaciones más icónicas de la Virgen María con el Niño Jesús. Observa los detalles exquisitos: el realismo de las rosas, la delicadeza de los pliegues de la vestimenta y la expresión serena de los personajes. Schongauer, un artista que influyó profundamente en la pintura y el grabado de su época, incluyendo a Alberto Durero, dejó en esta obra un legado de belleza y devoción que sigue cautivando a los visitantes. La luz que se filtra a través de las vidrieras góticas ilumina sutilmente la pintura, creando una atmósfera casi mística.

♿ La iglesia generalmente ofrece buena accesibilidad para sillas de ruedas, con rampas o entradas planas donde sea necesario.

Además de la Madonna del Rosal, tómate tu tiempo para admirar las impresionantes vidrieras que adornan la iglesia, algunas de las cuales datan del siglo XIV y representan escenas bíblicas con una riqueza de color asombrosa. Pasea por el claustro, si está accesible, y déjate envolver por la tranquilidad de este espacio histórico. La ubicación de la Iglesia de los Dominicos es ideal, ya que se encuentra a pocos pasos de la Place des Dominicains, un lugar vibrante donde a menudo encontrarás mercados y eventos locales.

Consejos para visitar Iglesia de los Dominicos

Mejor momento para la visita

Por la mañana o a última hora de la tarde para evitar multitudes, especialmente entre semana.

Duración recomendada de la visita

45 minutos a 1 hora

Casa Adolph

Casa Adolph

La Casa Adolph es uno de los edificios más antiguos de Colmar y un excelente ejemplo de arquitectura gótica.

La Casa Adolph, situada en el corazón de la encantadora ciudad de Colmar, es una joya arquitectónica que te transporta directamente al siglo XIV. Considerada la casa más antigua de la ciudad, su construcción data de alrededor de 1350, lo que la convierte en un testimonio viviente de la rica historia medieval de la región de Alsacia. Al contemplar su fachada, notarás inmediatamente su distintivo estilo gótico, caracterizado por sus elementos arquitectónicos robustos y su icónica ventana con arco apuntado, que le confiere una elegancia sobria y atemporal. Ubicada estratégicamente cerca de la imponente Colegiata de San Martín y la animada Place de la Cathédrale, la Casa Adolph se integra perfectamente en el pintoresco entramado de calles adoquinadas que definen el casco antiguo de Colmar. Visitarla es una oportunidad única para apreciar cómo era la vida y la arquitectura en la Edad Media, ofreciéndote una perspectiva auténtica del pasado de la ciudad.

Para quienes disfrutan del turismo en Colmar, la Casa Adolph es una parada obligatoria, no solo por su antigüedad, sino por lo que representa: la resiliencia de una ciudad que ha sabido preservar su patrimonio a lo largo de los siglos. Aunque es una propiedad privada y no se puede acceder a su interior, la experiencia de admirarla desde el exterior es profundamente gratificante. Imagina las generaciones que han pasado por delante de esta misma fachada, los eventos históricos que ha presenciado y cómo ha permanecido en pie a través de incendios y transformaciones urbanas. Su presencia silenciosa cuenta historias de artesanos, comerciantes y ciudadanos que dieron forma a la Colmar que conocemos hoy. Es un recordatorio palpable de la maestría constructiva de la época y de la importancia de la conservación histórica.

🍽️ Cerca, encontrará numerosos restaurantes tradicionales alsacianos, conocidos como 'Winstubs', que sirven especialidades locales como Flammkuchen y chucrut.

Pasear por los alrededores de la Casa Adolph te permitirá sumergirte aún más en la atmósfera única de Colmar. La zona está repleta de encantadoras tiendas locales, panaderías tradicionales que desprenden aromas irresistibles y acogedores cafés donde puedes hacer una pausa y disfrutar de la vida local. La proximidad a la Colegiata de San Martín, con su impresionante arquitectura gótica, complementa la visita a la Casa Adolph, creando un recorrido histórico cohesivo. Esta casa no es solo un edificio; es un símbolo de la identidad de Colmar, un punto de referencia que ancla el presente a un pasado glorioso y te invita a explorar cada rincón de esta ciudad de cuento.

Consejos para visitar Casa Adolph

Mejor momento para la visita

En cualquier momento, pero las primeras horas de la mañana o las últimas de la tarde son ideales para evitar multitudes y capturar la mejor luz para las fotos.

Duración recomendada de la visita

10 a 15 minutos (para la vista exterior)

Museo Unterlinden

Museo Unterlinden

El Museo Unterlinden es una visita obligada en Colmar, albergando el mundialmente famoso Retablo de Isenheim.

El Musée Unterlinden se encuentra en el corazón de Colmar, ocupando un antiguo convento de monjas dominicas del siglo XIII, un edificio que por sí mismo ya es una joya arquitectónica. Este museo es mundialmente famoso por albergar una de las obras maestras más importantes del arte occidental: el Retablo de Isenheim (Retable d'Issenheim), creado por Matthias Grünewald y Nicolas de Haguenau entre 1512 y 1516. La historia del retablo es tan fascinante como la obra misma; fue encargado originalmente para el monasterio de los Antoninos en Isenheim, cerca de Colmar, un lugar dedicado al cuidado de los enfermos, especialmente aquellos que padecían ergotismo, conocido como "fuego de San Antón". Las representaciones intensas y emotivas del retablo, con su Cristo crucificado y sus escenas de resurrección, estaban destinadas a ofrecer consuelo y esperanza a los pacientes, reflejando su sufrimiento y prometiendo redención.

Al explorar las salas del museo, te sumergirás en un viaje a través de diferentes épocas artísticas. Más allá del imponente Retablo de Isenheim, que te dejará sin aliento por su dramatismo y detalle, el Musée Unterlinden exhibe una rica colección de arte medieval y renacentista del Alto Rin, incluyendo esculturas, pinturas y objetos litúrgicos que te conectarán con la profunda herencia cultural de la región. Además, el museo ha expandido sus horizontes para incluir una notable sección de arte moderno, con obras de artistas como Claude Monet, Pablo Picasso y Jean Dubuffet, lo que lo convierte en una de las principales atracciones en Colmar para los amantes del arte de todas las épocas. La yuxtaposición de estas colecciones, desde lo gótico hasta lo contemporáneo, en un entorno histórico tan bien conservado, crea una experiencia verdaderamente única y enriquecedora.

📸 La fotografía sin flash está generalmente permitida en la mayoría de las áreas, pero verifica la señalización para restricciones específicas, especialmente alrededor del Retablo de Isenheim.

Para completar tu visita, tómate un momento para apreciar la arquitectura del convento, con su claustro sereno y su capilla, que ofrecen un remanso de paz. Después de sumergirte en el arte y la historia, puedes pasear por las encantadoras calles de Colmar. Justo a pocos pasos del museo, encontrarás una variedad de opciones para reponer energías. Por ejemplo, la famosa pastelería Pâtisserie Gilg, conocida por sus deliciosos dulces alsacianos, es un lugar perfecto para disfrutar de un café y un kougelhopf.

Consejos para visitar Museo Unterlinden

Mejor momento para la visita

Por la mañana entre semana para evitar aglomeraciones.

Duración recomendada de la visita

2 a 3 horas

Koïfhus (Antigua Aduana)

Koïfhus (Antigua Aduana)

El Koïfhus es una parada muy recomendable en Colmar, que ofrece una visión del rico pasado comercial de la ciudad.

El Koïfhus, también conocido como la Antigua Aduana, se erige majestuosamente en el corazón de la ciudad vieja de Colmar, siendo uno de sus edificios más emblemáticos y con una rica historia que se remonta al año 1480. Esta imponente estructura fue el primer edificio de la ciudad en combinar dos funciones esenciales: la planta baja servía como almacén y aduana, donde se gravaban las mercancías que entraban y salían de la ciudad, mientras que el piso superior albergaba la sede del Consejo de los Diez, la magistratura local, y la cámara de comercio. Su distintivo tejado de tejas de colores y su arquitectura gótica y renacentista lo convierten en una joya arquitectónica que capta la mirada de cualquier visitante. Al pasear por sus alrededores, te transportarás a una época en la que Colmar era un vibrante centro comercial, un punto neurálgico para el intercambio de bienes entre el Alto Rin y las regiones circundantes.

Visitar el Koïfhus te ofrece una ventana fascinante al pasado económico y político de Colmar. Imagina el bullicio de los comerciantes descargando sus mercancías, los funcionarios aduaneros inspeccionando los productos y los magistrados tomando decisiones cruciales para la ciudad. Este edificio no solo es un testimonio de la prosperidad medieval de Colmar, sino que también ha sido testigo de innumerables eventos a lo largo de los siglos. Hoy en día, el Koïfhus sigue siendo un punto de encuentro vital, albergando mercados artesanales, exposiciones temporales y eventos culturales, especialmente durante la famosa temporada navideña, cuando se convierte en uno de los escenarios principales del mercado de Navidad. Es un lugar que te invita a explorar y a sentir la atmósfera histórica de la ciudad. Además, su ubicación privilegiada lo sitúa a pocos pasos de otros lugares turísticos de Colmar imprescindibles, como el pintoresco barrio de la Pequeña Venecia o la Casa Pfister, permitiéndote integrar fácilmente su visita en tu recorrido por el centro histórico. Si buscas un momento para relajarte, muy cerca encontrarás la Brasserie des Tanneurs, un lugar ideal para saborear la gastronomía local y disfrutar del ambiente alsaciano, o la Pâtisserie Gilg, famosa por sus deliciosos dulces y especialidades regionales, perfecta para una pausa dulce.

La zona alrededor del Koïfhus es perfecta para un paseo tranquilo, con encantadoras tiendas y cafeterías cercanas.

La importancia del Koïfhus radica no solo en su función aduanera, sino también en su papel como centro de poder y administración. Aquí se tomaban decisiones que afectaban directamente la vida de los ciudadanos y el comercio de la región. La planta superior, con sus grandes ventanales, ofrecía una vista estratégica sobre la plaza, permitiendo a los magistrados supervisar la actividad comercial. La estructura misma, con sus robustos muros de piedra y su elaborado tejado, refleja la riqueza y el estatus de Colmar en la Edad Media. Es un recordatorio tangible de cómo la ciudad prosperó gracias a su ubicación estratégica y su habilidad para gestionar el comercio. Al explorar sus detalles arquitectónicos, desde las gárgolas hasta los intrincados trabajos en piedra, descubrirás la maestría de los artesanos de la época. Es un lugar que te conecta directamente con el legado de los comerciantes y gobernantes que moldearon la identidad de Colmar.

Consejos para visitar Koïfhus (Antigua Aduana)

Mejor momento para la visita

En cualquier momento para la vista exterior; para eventos, consultar horarios específicos.

Duración recomendada de la visita

Para la vista exterior y apreciar su arquitectura, permita de 15 a 30 minutos. Si asiste a una exposición o evento, la duración variará según el programa específico.

Museo Bartholdi

Museo Bartholdi

El Museo Bartholdi es el lugar de nacimiento y antigua casa de Frédéric Auguste Bartholdi, el célebre escultor creador de la Estatua de la Libertad.

El Museo Bartholdi se encuentra en la casa natal de Frédéric Auguste Bartholdi, el renombrado escultor responsable de la icónica Estatua de la Libertad en Nueva York y el León de Belfort. Al adentrarte en este museo en Colmar, estás entrando en la misma residencia donde este genio artístico nació en 1834 y donde pasó sus años de formación. Este entorno íntimo ofrece una visión única de la vida y el proceso creativo de uno de los artistas más célebres de Francia. En su interior, descubrirás una rica colección de sus objetos personales, retratos familiares y una extensa variedad de sus esculturas, maquetas y dibujos. Es un viaje fascinante a través de su evolución artística, desde sus primeras obras hasta sus grandes proyectos monumentales. El museo conserva meticulosamente la atmósfera de la casa de un artista del siglo XIX, permitiéndote conectar verdaderamente con el mundo de Bartholdi.

Entre los muchos tesoros que encontrarás aquí, los modelos preliminares y estudios para la Estatua de la Libertad son, sin duda, un punto culminante. Podrás observar los intrincados detalles y las diversas etapas de su concepción, lo que proporciona una comprensión más profunda del esfuerzo monumental detrás de este símbolo global de libertad. Más allá de la Dama de la Libertad, el museo exhibe maquetas de otras obras significativas, como el impresionante León de Belfort, un poderoso tributo a la resistencia de la ciudad durante la Guerra Franco-Prusiana, y la Fontaine Schwendi en la propia Colmar. Para aquellos que se preguntan qué ver en Colmar, este museo es una parada esencial, ofreciendo una profunda experiencia cultural que complementa los encantadores canales y las casas de entramado de madera de la ciudad. No se trata solo de ver piezas terminadas; se trata de apreciar la dedicación, la visión y la habilidad técnica de un maestro escultor.

Presta mucha atención a los modelos preliminares de la Estatua de la Libertad; ofrecen una visión única del proceso creativo de Bartholdi.

Visitar el Museo Bartholdi te brinda una oportunidad inigualable para adentrarte en la mente de un artista cuyas creaciones han dejado una huella indeleble en el mundo. Aprenderás sobre sus inspiraciones, sus viajes y sus conexiones con otras figuras prominentes de su tiempo. El museo también destaca sus obras menos conocidas y sus contribuciones al arte público en Francia y más allá. Después de sumergirte en el legado de Bartholdi, puedes explorar fácilmente el centro histórico de Colmar. El museo está convenientemente situado cerca de muchos establecimientos locales encantadores, perfectos para una pausa para el café o para probar la repostería alsaciana. Considera detenerte en una de las encantadoras panaderías o cafeterías a pocos pasos para reflexionar sobre el viaje artístico que acabas de experimentar.

Consejos para visitar Museo Bartholdi

Mejor momento para la visita

Por la mañana, poco después de la apertura, o a última hora de la tarde para evitar aglomeraciones.

Duración recomendada de la visita

1 a 1:30 horas