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Donde nacen los viajes

Qué ver en Estrasburgo

Estrasburgo, situada en la región de Alsacia, en el noreste de Francia, es una ciudad que te invita a sumergirte en una rica fusión de culturas francesa y alemana. Su posición estratégica a lo largo del río Ill y cerca de la frontera con Alemania ha moldeado su identidad a lo largo de los siglos, convirtiéndola en un crisol de tradiciones y arquitecturas. Reconocida como una de las capitales europeas, alberga importantes instituciones como el Parlamento Europeo y el Consejo de Europa, lo que le confiere una atmósfera cosmopolita y dinámica. Al pasear por sus calles, descubrirás un patrimonio histórico excepcional, donde cada rincón cuenta una historia, desde sus orígenes romanos hasta su papel actual en la política continental.

Prepárate para explorar el encantador barrio de La Petite France, con sus pintorescas casas de entramado de madera y canales serpenteantes que evocan un cuento de hadas. No puedes perderte la majestuosa Catedral de Notre-Dame de Estrasburgo, una obra maestra del gótico que domina el horizonte de la ciudad y ofrece vistas impresionantes desde su plataforma. Además de su impresionante arquitectura, Estrasburgo te ofrece una vibrante vida cultural, con museos, galerías y una gastronomía que deleita el paladar con especialidades alsacianas. La ciudad es perfecta para recorrer a pie, permitiéndote absorber su ambiente único y descubrir sus numerosos tesoros ocultos, haciendo de tu visita una experiencia inolvidable.

Mercado de Navidad de Estrasburgo

Mercado de Navidad de Estrasburgo

El Mercado de Navidad de Estrasburgo, también conocido como Christkindelsmärik, es uno de los mercados navideños más antiguos y reconocidos de Europa.

El Mercado de Navidad de Estrasburgo, conocido históricamente como el Christkindelsmärik, es uno de los mercados navideños más antiguos y célebres de Europa, con sus orígenes que se remontan a 1570. Cada año, este evento transforma por completo la ciudad de Estrasburgo, envolviéndola en un ambiente mágico y festivo que atrae a visitantes de todo el mundo. No es casualidad que Estrasburgo sea reconocida como la "Capital de la Navidad", un título que se ha ganado gracias a la riqueza de sus tradiciones y a la magnitud de este mercado, que se extiende por varias plazas y calles del centro histórico. Al pasear por sus pasillos, te sumergirás en una atmósfera que evoca la esencia de la Navidad alsaciana, con sus luces parpadeantes, el aroma a especias y vino caliente, y la calidez de sus decoraciones.

Tu visita al mercado te permitirá explorar una multitud de chalets de madera, cada uno ofreciendo una variedad de productos artesanales, decoraciones navideñas únicas y delicias gastronómicas locales. El mercado se distribuye en diferentes puntos clave de la ciudad, siendo los más destacados la Place Kléber, donde se alza un majestuoso árbol de Navidad que se ilumina con miles de luces, y la Place Broglie, que alberga el corazón histórico del Christkindelsmärik. También encontrarás puestos encantadores alrededor de la impresionante Cathédrale Notre-Dame de Strasbourg, creando un telón de fondo espectacular para tu experiencia. Aquí, podrás saborear especialidades alsacianas como los bredele, unas galletas navideñas tradicionales con diversas formas y sabores, el reconfortante vin chaud (vino caliente especiado) y la deliciosa flammekueche (tarta flambeada). Para el turismo en Estrasburgo, este mercado es una parada obligatoria que ofrece una inmersión profunda en la cultura y las tradiciones locales.

Ve durante los días de semana: Evita las multitudes máximas visitando un día de semana, especialmente por la mañana o a primera hora de la tarde.

Más allá de las compras y la gastronomía, el Mercado de Navidad de Estrasburgo es una experiencia sensorial completa. La música navideña, el bullicio alegre de la gente y la belleza de las iluminaciones crean un ambiente inolvidable. Es el lugar perfecto para encontrar regalos únicos y auténticos, desde adornos hechos a mano hasta productos de artesanía local que reflejan el saber hacer alsaciano. Si buscas un lugar para reponer fuerzas o disfrutar de un café con encanto, te recomendamos explorar las calles adyacentes a la Cathédrale, donde encontrarás acogedores winstubs (tabernas tradicionales alsacianas) y panaderías que ofrecen dulces típicos de la región.

Consejos para visitar Mercado de Navidad de Estrasburgo

Mejor momento para la visita

Durante los días de semana, especialmente por la mañana o a primera hora de la tarde, para evitar las multitudes. Por las noches para el mejor ambiente.

Duración recomendada de la visita

2 a 4 horas

Catedral de Estrasburgo

Catedral de Estrasburgo

La Catedral de Estrasburgo es una obra maestra gótica, famosa por su intrincada fachada, sus impresionantes vidrieras y el asombroso reloj astronómico.

La Catedral de Nuestra Señora de Estrasburgo, conocida localmente como la Cathédrale Notre-Dame de Strasbourg, se alza majestuosa en el corazón de la ciudad, un verdadero emblema del arte gótico que te dejará sin aliento. Construida con la característica piedra arenisca rosa de los Vosgos, su fachada intrincadamente tallada parece cambiar de color con la luz del día, ofreciendo un espectáculo visual constante. Durante siglos, desde su finalización en 1439 hasta 1874, fue el edificio más alto del mundo, un testimonio asombroso de la ingeniería y la fe medievales. Su imponente aguja, que se eleva a 142 metros, domina el horizonte de Estrasburgo y es visible desde casi cualquier punto de la ciudad, invitándote a descubrir su rica historia y sus secretos.

Al adentrarte en este coloso de piedra, te sumergirás en un espacio de serenidad y asombro. La nave principal, con sus altas bóvedas y sus impresionantes vidrieras que datan de los siglos XII al XIV, baña el interior con una luz mística y colorida. No te pierdas el famoso Pilar de los Ángeles, una obra maestra escultórica del siglo XIII que representa el Juicio Final con una sorprendente vivacidad. Sin embargo, la joya de la corona y uno de los lugares turísticos de Estrasburgo que no puedes dejar de visitar es su Reloj Astronómico. Este ingenioso mecanismo renacentista, que data de 1843, es una maravilla de la relojería y la astronomía, mostrando no solo la hora, sino también las posiciones planetarias, los signos del zodíaco y los eclipses. Cada día, a las 12:30 del mediodía, el reloj cobra vida con la procesión de los apóstoles y el canto del gallo, un espectáculo que atrae a multitudes y que te transportará en el tiempo.

Usa calzado cómodo si planeas subir los 332 escalones hasta la plataforma de la catedral para disfrutar de las vistas panorámicas.

Para una experiencia inolvidable, asciende a la plataforma de la torre, desde donde disfrutarás de unas vistas panorámicas espectaculares de los tejados de Estrasburgo, el río Ill y, en días claros, incluso la Selva Negra alemana. Observa de cerca la asimetría de la catedral, con una de sus torres inacabada, lo que le confiere un carácter único y distintivo. Después de explorar la catedral, tómate un momento para pasear por la Place de la Cathédrale, un vibrante centro de actividad. Justo al lado, admira la Maison Kammerzell, una de las casas de entramado de madera más bellas y antiguas de la ciudad, que hoy alberga un restaurante donde puedes saborear la gastronomía local en un entorno histórico.

Consejos para visitar Catedral de Estrasburgo

Mejor momento para la visita

Temprano por la mañana o al final de la tarde entre semana para evitar multitudes, especialmente para el espectáculo del Reloj Astronómico.

Duración recomendada de la visita

1 a 2 horas (añadir 1 hora si se sube a la plataforma)

Gran Isla

Gran Isla

La Grande Île es el corazón histórico de Estrasburgo, un sitio Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, famoso por su excepcional arquitectura gótica y sus encantadores canales.

La Gran Isla (Grande Île), el corazón histórico de Estrasburgo, te invita a un viaje fascinante a través del tiempo y la arquitectura. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988, esta isla fluvial es un testimonio vivo de la rica historia de la ciudad, enmarcada por los brazos del río Ill. Al pasear por sus calles adoquinadas, descubrirás una amalgama única de influencias francesas y alemanas que se reflejan en cada rincón, desde sus imponentes edificios hasta sus encantadoras plazas. Es un lugar donde cada fachada cuenta una historia, y cada puente te conecta con un nuevo descubrimiento.

Para el turismo en Estrasburgo, la Gran Isla es, sin duda, el punto de partida esencial. Aquí se alza majestuosamente la Cathédrale Notre-Dame de Strasbourg, una obra maestra del gótico que te dejará sin aliento con su intrincada fachada y su famoso reloj astronómico. No dejes de subir a su plataforma para disfrutar de vistas panorámicas inigualables de la ciudad y más allá. A pocos pasos, te sumergirás en el pintoresco barrio de la Petite France, con sus casas de entramado de madera del siglo XVI y XVII, sus canales serenos y sus puentes floridos. Este antiguo barrio de curtidores, pescadores y molineros conserva un encanto inigualable. Continúa tu recorrido hacia los Ponts Couverts y el Barrage Vauban, vestigios de las fortificaciones medievales de la ciudad, que hoy ofrecen perspectivas fotográficas espectaculares y un paseo tranquilo sobre el agua. El Palais Rohan, antigua residencia de los príncipes-obispos, también se encuentra en la isla y alberga tres museos importantes, ofreciendo una visión profunda del arte y la historia local.

Visita la Catedral de Estrasburgo temprano por la mañana para evitar las mayores aglomeraciones y disfrutar de su grandeza en paz.

Explorar la Gran Isla es una experiencia que apela a todos los sentidos. Sus calles peatonales te animan a perderte y encontrar joyas ocultas, desde pequeñas boutiques hasta acogedores cafés. Después de un día de exploración, puedes deleitarte con la gastronomía alsaciana en uno de sus muchos restaurantes tradicionales. Por ejemplo, la histórica Maison Kammerzell, un edificio con una fachada de madera tallada impresionante, alberga un restaurante donde puedes saborear especialidades locales en un ambiente único. O si prefieres algo más dulce, busca una de las panaderías tradicionales que ofrecen el famoso pain d'épices (pan de jengibre) o las galletas bredala, perfectas para un tentempié. La vibrante atmósfera de la Place Kléber, la plaza principal de la isla, es ideal para observar la vida local y disfrutar de los eventos que a menudo se celebran allí.

Consejos para visitar Gran Isla

Mejor momento para la visita

La primavera y principios de otoño ofrecen un clima agradable para pasear. La temporada del mercado de Navidad (finales de noviembre a diciembre) transforma la isla en un paraíso mágico.

Duración recomendada de la visita

Medio día a un día completo

Puentes Cubiertos

Puentes Cubiertos

Los Puentes Cubiertos (Ponts Couverts) son una parte esencial del encanto histórico de Estrasburgo.

Los Puentes Cubiertos de Estrasburgo son una de las estampas más icónicas y evocadoras de la ciudad, un testimonio palpable de su rica historia medieval. Construidos en el siglo XIII, alrededor del año 1200, estos puentes formaban parte esencial del sistema defensivo de la ciudad, protegiéndola de invasiones a través del río Ill. Originalmente, estaban cubiertos por tejados de madera que les daban su nombre, aunque estas cubiertas fueron retiradas en el siglo XVIII. A pesar de ello, la denominación perduró, y hoy en día, al pasear por ellos, te transportas a una época donde la seguridad de la ciudad dependía de estas imponentes estructuras. Cada puente estaba conectado a una de las cuatro torres de vigilancia que aún se mantienen en pie: la Tour du Bourreau (Torre del Verdugo), la Tour de l'Anguille (Torre de la Anguila), la Tour des Pêcheurs (Torre de los Pescadores) y la Tour des Hussards (Torre de los Húsares). Estas torres no solo servían como puntos de observación, sino que también funcionaron como prisiones durante siglos, añadiendo una capa de intriga a su ya fascinante historia.

Visitar los Puentes Cubiertos es una de las experiencias imprescindibles si te preguntas que ver en Estrasburgo. Su interés radica no solo en su valor histórico y arquitectónico, sino también en las impresionantes vistas panorámicas que ofrecen del pintoresco barrio de la Petite France, con sus casas de entramado de madera y sus canales serpenteantes. Es un lugar perfecto para capturar fotografías memorables y para comprender la evolución de la ciudad desde sus orígenes defensivos hasta convertirse en la vibrante capital europea que es hoy. Imagina a los guardias vigilando desde estas torres, o a los prisioneros contemplando el río desde sus celdas. La ingeniería medieval que permitió la construcción de estas fortificaciones es realmente admirable, y al caminar por aquí, sientes la solidez de siglos de historia bajo tus pies.

🍽️ A pocos pasos, encontrarás numerosos restaurantes tradicionales alsacianos en Petite France. Saborea especialidades locales como la tarte flambée o la choucroute en un ambiente acogedor.

Además de su significado histórico, la zona alrededor de los Puentes Cubiertos es un deleite para los sentidos. Después de explorar estas antiguas defensas, puedes dar un corto paseo hasta el cercano Barrage Vauban, otra impresionante estructura defensiva que ofrece aún más vistas espectaculares de los puentes y la ciudad. El barrio de la Petite France está repleto de encantadoras winstubs (tabernas alsacianas) donde puedes saborear la gastronomía local, como el choucroute o la tarte flambée, y acogedoras cafeterías. Por ejemplo, a pocos minutos a pie, encontrarás la famosa Maison Alsacienne de Biscuiterie, donde puedes probar y comprar galletas tradicionales de la región, un dulce recuerdo de tu visita.

Consejos para visitar Puentes Cubiertos

Mejor momento para la visita

Durante el día para las mejores vistas, o al anochecer para ver los puentes iluminados. Los días de semana suelen estar menos concurridos.

Duración recomendada de la visita

30 minutos a 1 hora

Petite France

Petite France

El barrio de la Petite France es el corazón histórico de Estrasburgo, famoso por sus pintorescas casas de entramado de madera y encantadores canales.

La Petite France es el barrio más pintoresco y emblemático de Estrasburgo, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido. Situado en la Grande Île, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, este distrito histórico te invita a un viaje a través de sus calles empedradas, sus canales serenos y sus inconfundibles casas con entramado de madera, que se reflejan en las aguas del río Ill. Originalmente, este barrio fue el hogar de curtidores, pescadores y molineros en la Edad Media, quienes aprovechaban la fuerza del río para sus oficios. Las casas, con sus tejados inclinados y sus fachadas de colores, están perfectamente conservadas y son un testimonio vivo de la arquitectura alsaciana de los siglos XVI y XVII. Un dato curioso sobre su nombre, "Pequeña Francia", es que no se refiere a un sentimiento patriótico, sino que proviene de un hospital para soldados que padecían sífilis, conocida en la época como "mal francés" o "Franzosenkrankheit", que se estableció aquí en el siglo XVI. A pesar de este origen un tanto sombrío, el barrio se transformó en un símbolo de la belleza y la historia de la ciudad.

Al explorar Petite France, descubrirás por qué es una de las principales atracciones que ver en Estrasburgo. Puedes pasear por sus encantadoras pasarelas y puentes, como los famosos Ponts Couverts, que en su día formaron parte de las fortificaciones medievales de la ciudad y que aún conservan sus torres defensivas. Justo detrás de ellos se encuentra el Barrage Vauban, una presa fortificada del siglo XVII diseñada por el ingeniero militar Sébastien Le Prestre de Vauban, que ofrecía una defensa ingeniosa al permitir inundar la parte sur de la ciudad en caso de ataque. Desde su terraza panorámica, disfrutarás de vistas espectaculares del barrio y de la Catedral de Estrasburgo a lo lejos. No dejes de visitar la Maison des Tanneurs, una de las casas más icónicas del barrio, que hoy alberga un restaurante tradicional donde puedes saborear la gastronomía local. Para una experiencia auténtica, considera un paseo en barco por los canales, que te ofrecerá una perspectiva única de la arquitectura y la historia del lugar.

📸 Para las mejores fotos, visita temprano por la mañana o al final de la tarde, cuando la luz es más suave y hay menos gente.

Mientras te sumerges en la atmósfera de Petite France, te toparás con rincones llenos de encanto, como la Place Benjamin Zix, un punto neurálgico con cafés y tiendas. Si buscas un dulce alsaciano o un buen pan, la Boulangerie Pâtisserie Christian es una institución en Estrasburgo y, aunque no está dentro del barrio, se encuentra a poca distancia, ofreciendo delicias que complementarán tu visita. Este barrio no solo es un deleite visual, sino también un centro vibrante con talleres de artistas, pequeñas boutiques y acogedores restaurantes que sirven especialidades alsacianas. Es el lugar perfecto para perderse, tomar fotografías y sentir la esencia de Estrasburgo.

Consejos para visitar Petite France

Mejor momento para la visita

Temprano por la mañana o al final de la tarde para evitar multitudes y disfrutar de una luz hermosa para la fotografía. La primavera y el otoño ofrecen un clima agradable y colores vibrantes. Durante diciembre, el Mercado de Navidad de Estrasburgo transforma la zona en un mágico paraíso invernal.

Duración recomendada de la visita

2 a 3 horas

Presa de Vauban

Presa de Vauban

La Presa de Vauban es una parada muy recomendada en Estrasburgo.

La Presa de Vauban, conocida localmente como Barrage Vauban, es una impresionante estructura defensiva y un puente cubierto que se extiende sobre el río Ill en Estrasburgo. Construida entre 1686 y 1690 por el renombrado ingeniero militar Sébastien Le Prestre de Vauban, bajo el reinado de Luis XIV, esta obra maestra de la ingeniería militar fue diseñada con un propósito estratégico crucial: inundar la parte sur de la ciudad en caso de asedio, haciendo imposible el avance de las tropas enemigas. Su arquitectura robusta, con sus trece arcos y su pasillo interior, no solo servía como una barrera impenetrable, sino que también permitía a los defensores moverse sin ser vistos. Es un testimonio fascinante de la ingeniosidad defensiva de la época y un punto de partida excelente para tu exploración del turismo en Estrasburgo.

Hoy en día, la Presa de Vauban ofrece una experiencia única que combina historia y vistas espectaculares. Puedes pasear por su pasillo interior, donde a menudo se exhiben esculturas, y luego ascender a su terraza panorámica en la parte superior. Desde aquí, te deleitarás con una de las vistas más icónicas de Estrasburgo: el pintoresco barrio de la Petite France con sus casas de entramado de madera, los históricos Ponts Couverts con sus torres medievales, y la majestuosa Catedral de Estrasburgo elevándose en el horizonte. Esta perspectiva privilegiada te permite apreciar la belleza y la complejidad de la ciudad, y entender por qué esta zona, junto con la Grande Île y la Neustadt, forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO. Es un lugar ideal para capturar fotografías memorables y sumergirte en la atmósfera única de la ciudad.

♿ La terraza panorámica es accesible mediante una rampa o ascensor, facilitando que todos disfruten de las vistas.

Para complementar tu visita a la Presa de Vauban, te animamos a explorar los alrededores. Justo al lado, el barrio de la Petite France te invita a perderte en sus encantadoras calles empedradas, descubrir sus canales y disfrutar de la auténtica gastronomía alsaciana. Después de admirar las vistas desde la presa, considera detenerte en uno de los muchos restaurantes con encanto de la Petite France, como La Corde à Linge, un lugar muy popular conocido por su ambiente acogedor y sus especialidades locales. Visitar la presa, especialmente al atardecer, cuando la luz dorada baña los tejados y los canales, es una experiencia verdaderamente mágica que te conectará con el pasado y el presente de Estrasburgo.

Consejos para visitar Presa de Vauban

Mejor momento para la visita

Por la mañana para evitar multitudes, o al atardecer para vistas impresionantes.

Duración recomendada de la visita

30 minutos a 1 hora

Árbol de Navidad de la Plaza Kléber

Árbol de Navidad de la Plaza Kléber

El Árbol de Navidad de la Plaza Kléber se erige como la majestuosa pieza central del renombrado mercado navideño de Estrasburgo.

El Árbol de Navidad de la Plaza Kléber es, sin duda, el corazón palpitante de la temporada festiva en Estrasburgo, la autoproclamada "Capital de la Navidad". Cada año, este majestuoso abeto se erige en la plaza más grande y emblemática de la ciudad, transformándola en un escenario de cuento de hadas que cautiva a visitantes de todas las edades. No es solo un árbol decorado; es un símbolo viviente de la rica tradición navideña alsaciana, cuidadosamente seleccionado de los bosques locales y adornado con miles de luces parpadeantes y ornamentos que brillan con un esplendor inigualable. Su imponente altura y la meticulosa decoración lo convierten en una de las atracciones más fotografiadas y admiradas durante el Christkindelsmärik, el famoso mercado de Navidad de Estrasburgo.

Visitar el Árbol de Navidad de la Plaza Kléber es una experiencia esencial si te preguntas qué ver en Estrasburgo durante el invierno. La Plaza Kléber en sí misma tiene una historia fascinante; lleva el nombre del general Jean-Baptiste Kléber, cuya estatua preside el centro de la plaza, y ha sido un punto de encuentro clave para los habitantes de Estrasburgo a lo largo de los siglos. Es aquí donde se celebra el Christkindelsmärik, uno de los mercados navideños más antiguos y renombrados de Europa, que data de 1570. La ceremonia de encendido del árbol es un evento muy esperado que marca el inicio oficial de las festividades, atrayendo a multitudes que se congregan para presenciar cómo el árbol cobra vida con su resplandor. Pasear por la plaza con el árbol iluminado de fondo, mientras disfrutas del aroma a vino caliente y especias que emana de los puestos cercanos, te sumerge por completo en el espíritu navideño.

Calienta con una taza de vin chaud (vino caliente) de uno de los muchos puestos que rodean la Plaza Kléber.

Además de la magia del árbol, la Plaza Kléber y sus alrededores ofrecen una vibrante atmósfera comercial y gastronómica. Justo al lado, encontrarás las Galeries Lafayette, un gran almacén donde puedes buscar regalos o simplemente admirar sus escaparates festivos. También hay numerosas panaderías y cafeterías tradicionales, como el histórico Café Broglie, donde puedes saborear un delicioso kougelhopf o un bretzel caliente mientras te resguardas del frío.

Consejos para visitar Árbol de Navidad de la Plaza Kléber

Mejor momento para la visita

Por la tarde, especialmente después del anochecer, cuando el árbol está completamente iluminado y el mercado navideño está animado.

Duración recomendada de la visita

30 minutos a 1 hora (para admirar el árbol y sus alrededores inmediatos), o 2-3 horas si se explora todo el mercado navideño.

Plaza Kléber

Plaza Kléber

La Place Kléber es el vibrante corazón de Estrasburgo, un punto de encuentro central donde la historia y la vida cotidiana convergen.

La Plaza Kléber es el corazón palpitante de Estrasburgo, un punto de encuentro ineludible que encapsula la esencia vibrante de la ciudad. Nombrada en honor a Jean-Baptiste Kléber, un distinguido general de la Revolución Francesa nacido en esta misma ciudad, la plaza se erige como un testimonio vivo de la rica historia y el dinamismo contemporáneo de Estrasburgo. En su centro, domina la imponente estatua del propio general, un monumento que rinde homenaje a su legado y sirve como un faro para quienes transitan por este espacio. Este lugar no es solo un cruce de caminos, sino un escenario donde se han desarrollado innumerables eventos históricos, desde celebraciones jubilares hasta momentos de reflexión colectiva. Su amplitud y su ubicación estratégica la convierten en el punto de partida ideal para sumergirse en la atmósfera alsaciana y explorar las diversas facetas que ofrece la ciudad.

Más allá de su significado histórico, la Plaza Kléber es un epicentro de actividad y un lugar fascinante para observar la vida local. Durante la temporada navideña, se transforma en el corazón del famoso Christkindelsmärik, el mercado de Navidad más antiguo de Francia, llenándose de luces, aromas y el espíritu festivo que atrae a visitantes de todo el mundo. A un lado de la plaza, se alza el majestuoso edificio de la Aubette, una joya arquitectónica que ha evolucionado a lo largo de los siglos. Originalmente un edificio militar, fue reconstruido en estilo neoclásico y, en la década de 1920, sus interiores fueron transformados por artistas de vanguardia como Theo van Doesburg, convirtiéndola en un hito del arte moderno y un ejemplo de la audacia cultural de la ciudad. Explorar la Aubette es una de las muchas atracciones en Estrasburgo que te conectan con su pasado y su presente artístico.

📸 El edificio Aubette, una obra maestra neoclásica en la plaza, ofrece impresionantes detalles arquitectónicos perfectos para la fotografía.

La plaza también es un paraíso para los amantes de las compras y un lugar perfecto para hacer una pausa. Rodeada de tiendas de renombre, incluyendo la icónica Galeries Lafayette a pocos pasos, y una gran variedad de cafeterías con encanto, te invita a disfrutar de un café mientras observas el ir y venir de la gente. Es un espacio donde puedes sentir el pulso de la ciudad, desde el ajetreo matutino hasta la tranquilidad de la tarde. Pasear por la Plaza Kléber te permite no solo admirar su arquitectura y su historia, sino también planificar tus próximas visitas a otras atracciones cercanas, como la Catedral de Estrasburgo o el barrio de la Petite France, ambos a poca distancia.

Consejos para visitar Plaza Kléber

Mejor momento para la visita

Durante el día por su animado ambiente, o por la noche para admirar los edificios iluminados. Es especialmente mágico durante la temporada del Mercado de Navidad.

Duración recomendada de la visita

30 minutos a 1 hora (más tiempo si asistes a un evento o disfrutas de los cafés cercanos)

Batorama (Tour en Barco)

Batorama (Tour en Barco)

El tour en barco Batorama es muy recomendado para una perspectiva inmersiva de Estrasburgo.

El Batorama te ofrece una perspectiva única de Estrasburgo, permitiéndote deslizarte por el río Ill y explorar la rica historia y la impresionante arquitectura de la ciudad desde un punto de vista diferente. Estos paseos en barco son una parte esencial de cualquier visita, proporcionando un viaje perspicaz por el corazón de la capital alsaciana. Al embarcarte en tu crucero, pasarás por lugares emblemáticos como el barrio de la Petite France, una zona pintoresca con casas de entramado de madera y canales que antaño albergaban a curtidores, molineros y pescadores. Este distrito histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, cobra vida cuando se ve desde el agua, revelando intrincados detalles de sus encantadores puentes y vías fluviales. El recorrido también te lleva por las Instituciones Europeas, incluyendo el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, destacando el importante papel de Estrasburgo como capital europea.

Uno de los aspectos más fascinantes del tour Batorama es el paso por las esclusas, un testimonio de la herencia ingenieril de la ciudad. Experimentarás de primera mano cómo se ajustan los niveles del agua, un proceso que ha facilitado la navegación en el río Ill durante siglos. Esta demostración práctica añade un elemento atractivo al viaje escénico. Los comentarios, disponibles en varios idiomas, enriquecen tu comprensión de los lugares que estás viendo, proporcionando anécdotas históricas y contexto cultural. Por ejemplo, aprenderás sobre la importancia estratégica del río en el desarrollo de la ciudad, desde sus orígenes romanos como Argentoratum hasta su prosperidad medieval como ciudad imperial libre. Cuando consideres que ver en Estrasburgo, un crucero de Batorama ofrece una visión general completa, facilitando la decisión de qué áreas te gustaría explorar más a fondo a pie.

🍕 Después de tu tour, explora los encantadores restaurantes alrededor de Petite France para probar la cocina tradicional alsaciana.

Después de tu cautivador paseo en barco, podrías encontrarte cerca de la Place du Marché aux Poissons, una encantadora plaza cercana al punto de partida. Desde aquí, es un corto paseo hasta la famosa Cathédrale Notre-Dame de Strasbourg, una obra maestra de la arquitectura gótica que ha dominado el horizonte de la ciudad durante siglos. Si buscas una deliciosa experiencia culinaria cerca, considera visitar Maison Kammerzell, un edificio histórico justo al lado de la catedral, conocido por su cocina tradicional alsaciana y su impresionante fachada renacentista. Alternativamente, para un capricho más informal, acércate a una boulangerie local como Au Pain de Mon Grand-Père en la Rue des Serruriers, famosa por sus deliciosos panes y pasteles regionales, perfectos para un tentempié después del tour.

Consejos para visitar Batorama (Tour en Barco)

Mejor momento para la visita

A última hora de la mañana o a última hora de la tarde para disfrutar de las vistas y evitar las horas punta. La primavera y el verano ofrecen las temperaturas más agradables para disfrutar de las secciones al aire libre.

Duración recomendada de la visita

1 hora 10 minutos

Parque de la Orangerie

Parque de la Orangerie

El Parque de la Orangerie es un querido oasis verde en Estrasburgo, perfecto para una escapada relajante.

El Parque de la Orangerie, el pulmón verde más antiguo de Estrasburgo, te invita a un respiro de la vida urbana. Este encantador espacio fue creado a finales del siglo XVIII y debe su nombre a los 140 naranjos que la Revolución Francesa ofreció a la ciudad, los cuales se resguardaban en su invernadero. Es un lugar con historia, donde incluso el elegante Pavillon Joséphine, un edificio neoclásico, fue construido para la Emperatriz Joséphine, esposa de Napoleón Bonaparte, añadiendo un toque imperial a tu visita. Pasea por sus senderos arbolados y descubre por qué este parque es un favorito tanto para los locales como para quienes buscan que ver en Estrasburgo más allá de los circuitos habituales.

Adentrándote en el parque, encontrarás un gran lago donde puedes alquilar botes de remo para una tarde tranquila sobre el agua. Una de las atracciones más queridas es su pequeño zoológico, de entrada gratuita, hogar de una variedad de animales, incluyendo las emblemáticas cigüeñas, un verdadero símbolo de la región de Alsacia. Observa cómo anidan en lo alto de los árboles, un espectáculo fascinante, especialmente en primavera. Para los más pequeños, hay áreas de juegos y una mini-granja, el Bocage, que les permite interactuar con animales de granja. Si te apetece un bocado, el parque alberga restaurantes como Le Pavillon Joséphine, ideal para un almuerzo elegante, o L'Orangerie, perfecto para una pausa más informal. Su ubicación, muy cerca de las Instituciones Europeas como el Parlamento Europeo y el Consejo de Europa, lo convierte en un oasis accesible después de explorar esa zona.

📸 Dirígete al lago o cerca del Pabellón Josefina para algunas de las oportunidades fotográficas más pintorescas.

Este parque es el escenario perfecto para un picnic, una sesión de jogging o simplemente para relajarte en uno de sus muchos bancos, disfrutando de la naturaleza y el ambiente sereno. Es un lugar donde la historia se entrelaza con la vida cotidiana, ofreciéndote una experiencia auténtica y relajante en el corazón de Estrasburgo.

Consejos para visitar Parque de la Orangerie

Mejor momento para la visita

Primavera y verano para las flores en flor y el clima agradable; días de semana para menos multitudes.

Duración recomendada de la visita

2 a 4 horas

Bodega Histórica de los Hospicios de Estrasburgo

Bodega Histórica de los Hospicios de Estrasburgo

La Bodega Histórica de los Hospicios de Estrasburgo alberga el vino en barrica más antiguo del mundo, el vino de 1472, ofreciendo una visión única de la historia de la vinificación y la atención médica.

La Bodega Histórica de los Hospicios de Estrasburgo te invita a un viaje fascinante a través de los siglos, ubicada bajo el imponente Hospital Civil de Estrasburgo. Este lugar singular, con orígenes que se remontan a 1395, no es una bodega común; es un testimonio viviente de la historia de la medicina, la caridad y la viticultura en la región de Alsacia. Originalmente, su propósito era almacenar los vinos que los pacientes o sus familias donaban al hospital como forma de pago o agradecimiento, así como los vinos producidos en las propias viñas del hospicio. Imagina la cantidad de historias que estas antiguas paredes han presenciado, desde la Edad Media hasta nuestros días, sirviendo como un pilar fundamental para el sustento y la salud de la comunidad. Es una de esas atracciones en Estrasburgo que te ofrece una perspectiva única, lejos de los caminos más transitados, sumergiéndote en un pasado donde el vino y la medicina estaban intrínsecamente ligados.

Lo que hace a esta bodega verdaderamente excepcional es que alberga el barril de vino más antiguo del mundo aún en uso, datado en 1472. Este tesoro enológico, un vino blanco de Alsacia, solo ha sido degustado en tres ocasiones históricas: en 1571, 1718 y, la más reciente, en 1944, para celebrar la liberación de Estrasburgo durante la Segunda Guerra Mundial. Es un hecho asombroso que te conecta directamente con eventos cruciales de la historia europea. Aunque no podrás probar este vino legendario, la mera presencia de este barril centenario es una experiencia sobrecogedora. La bodega sigue activa hoy en día, envejeciendo vinos de productores locales de Alsacia, y lo más notable es que los beneficios de estas ventas se destinan directamente a la financiación de proyectos del hospital, manteniendo viva su tradición de caridad y apoyo a la salud pública.

♿ Las áreas principales de la bodega son generalmente accesibles para sillas de ruedas, pero algunos pasajes estrechos podrían ser un desafío.

Al recorrer sus frescas y húmedas galerías subterráneas, sentirás cómo el tiempo se detiene. Es una oportunidad inigualable para comprender la profunda conexión entre la tierra, la historia y la filantropía. Te encontrarás rodeado de barricas de roble, algunas de ellas centenarias, y aprenderás sobre las técnicas de vinificación que han perdurado a lo largo de los siglos. La visita a la Bodega Histórica de los Hospicios de Estrasburgo no es solo un paseo por una bodega; es una inmersión en un legado cultural y social que ha moldeado la identidad de la ciudad. Es un recordatorio de cómo las instituciones han evolucionado y cómo, incluso en los lugares más inesperados, se pueden encontrar historias de resiliencia y generosidad.

Consejos para visitar Bodega Histórica de los Hospicios de Estrasburgo

Mejor momento para la visita

Por la mañana durante los días de semana para evitar multitudes.

Duración recomendada de la visita

30 minutos a 1 hora

Plaza de la República

Plaza de la República

La Place de la République es una gran plaza histórica en Estrasburgo, notable por su impresionante arquitectura y su importante papel en la historia de la ciudad.

La Plaza de la República en Estrasburgo es mucho más que un simple espacio verde; es un testimonio vivo de la compleja historia de la ciudad y un punto de encuentro esencial. Ubicada en el corazón del barrio de la Neustadt (Ciudad Nueva), construido durante el período de anexión alemana entre 1871 y 1918, esta majestuosa plaza fue concebida como el centro neurálgico del poder imperial alemán. Al pasear por sus amplios senderos y admirar sus cuidados jardines, te encontrarás rodeado por imponentes edificios que narran capítulos cruciales del pasado franco-alemán. Destacan el grandioso Palacio del Rin, que sirvió como residencia imperial y hoy alberga la Comisión Central para la Navegación del Rin, y la impresionante Biblioteca Nacional y Universitaria, una de las más grandes de Francia, que guarda un vasto conocimiento y una arquitectura digna de admiración. También verás el Teatro Nacional de Estrasburgo, un edificio con una rica historia cultural que sigue siendo un epicentro artístico en la ciudad. La plaza, con su diseño simétrico y sus amplias perspectivas, invita a la reflexión sobre los cambios de soberanía que ha experimentado Estrasburgo a lo largo de los siglos.

Visitar la Plaza de la República te ofrece una perspectiva única sobre la planificación urbana de finales del siglo XIX y principios del XX, y es uno de los lugares turísticos de Estrasburgo que no debes perderte si buscas comprender la identidad dual de la ciudad. En el centro de la plaza, el Monumento a los Caídos (Monument aux Morts) es un conmovedor recordatorio de las víctimas de ambas guerras mundiales, simbolizando la reconciliación y la paz. Este monumento es particularmente notable porque representa a una madre sosteniendo a sus dos hijos, uno francés y otro alemán, un poderoso mensaje de unidad en una región que ha sido escenario de conflictos. La plaza es un lugar ideal para relajarse, disfrutar de un picnic o simplemente observar la vida local. Además, su ubicación estratégica la convierte en un excelente punto de partida para explorar otras atracciones cercanas, como el barrio de la Krutenau con sus encantadoras calles y restaurantes, o el centro histórico. Aunque la plaza en sí no está flanqueada por grandes tiendas de moda, la zona circundante, especialmente hacia el centro de la ciudad, ofrece una gran variedad de cafeterías acogedoras y restaurantes donde puedes saborear la gastronomía alsaciana, perfectos para una pausa después de tu recorrido histórico.

🌳 Encuentra un lugar tranquilo en uno de los bancos para relajarte y empaparte de la atmósfera serena de esta plaza histórica.

La Plaza de la República es un espacio que combina la solemnidad histórica con la vitalidad contemporánea, ofreciéndote un respiro en medio de tu exploración de Estrasburgo. Es un lugar donde la historia se siente palpable, desde los adoquines bajo tus pies hasta las fachadas de los edificios que te rodean.

Consejos para visitar Plaza de la República

Mejor momento para la visita

Durante las horas del día, especialmente en un día soleado, para apreciar plenamente la arquitectura y los espacios verdes.

Duración recomendada de la visita

30 minutos a 1 hora

Palacio Rohan

Palacio Rohan

El Palacio Rohan es una magnífica obra maestra arquitectónica que muestra la grandeza del diseño francés del siglo XVIII.

El Palacio Rohan en Estrasburgo es una joya arquitectónica que te transporta al esplendor del siglo XVIII. Construido entre 1732 y 1742 por encargo del cardenal Armand Gaston de Rohan-Soubise, obispo de Estrasburgo, este magnífico edificio fue diseñado por el renombrado arquitecto Robert de Cotte, quien se inspiró en los grandes palacios parisinos de la época. Su fachada clásica y sus interiores suntuosos lo convierten en un testimonio excepcional del estilo barroco francés, ganándose a menudo el apodo de "pequeño Versalles de Estrasburgo". Originalmente concebido como la residencia de los príncipes-obispos de la ciudad, el palacio ha sido testigo de la historia, albergando a figuras ilustres como el rey Louis XV, la reina Marie Antoinette y el emperador Napoleón I, quienes se alojaron en sus lujosas estancias durante sus visitas a la ciudad.

Hoy en día, el Palacio Rohan es una de las principales atracciones en Estrasburgo y alberga tres museos nacionales de gran interés, ofreciéndote una experiencia cultural diversa bajo un mismo techo. Puedes explorar el Museo Arqueológico en el sótano, que te sumerge en la rica historia de la región de Alsacia desde la prehistoria hasta la Edad Media, con colecciones fascinantes de artefactos y hallazgos locales. En la planta baja, el Museo de Artes Decorativas te invita a admirar los apartamentos históricos de los cardenales, conservados con su mobiliario original, así como una impresionante colección de cerámica, porcelana y orfebrería que ilustra el arte de vivir del siglo XVIII. Finalmente, en el primer piso, el Museo de Bellas Artes exhibe una notable colección de pinturas europeas desde la Edad Media hasta 1870, con obras de maestros como Botticelli, El Greco, Rubens y Goya. Cada museo ofrece una perspectiva única sobre el patrimonio artístico y cultural de la región y de Europa.

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Visitar el Palacio Rohan te permite no solo apreciar su grandiosa arquitectura y sus valiosas colecciones, sino también sentir la atmósfera de la vida cortesana de antaño. Es un lugar donde la historia cobra vida, desde los salones donde se celebraban banquetes reales hasta las galerías que hoy exhiben tesoros artísticos. Después de sumergirte en la cultura y la historia del palacio, te animamos a dar un paseo por los alrededores. Justo al lado, encontrarás la imponente Catedral de Notre-Dame de Estrasburgo, una obra maestra del gótico.

Consejos para visitar Palacio Rohan

Mejor momento para la visita

Por la mañana durante los días de semana para evitar multitudes.

Duración recomendada de la visita

2 a 3 horas

Museo Arqueológico

Museo Arqueológico

El Museo Arqueológico de Estrasburgo ofrece un viaje cautivador por el pasado antiguo de la región, exhibiendo artefactos significativos desde la prehistoria hasta la Alta Edad Media.

El Museo Arqueológico de Estrasburgo, ubicado en el majestuoso Palacio Rohan, te invita a un fascinante viaje a través del tiempo, explorando la rica historia de la región de Alsacia desde la Prehistoria hasta la Edad Media. Este museo alberga una de las colecciones arqueológicas más importantes de Francia, ofreciéndote una perspectiva única sobre las civilizaciones que habitaron estas tierras mucho antes de que se convirtiera en la vibrante ciudad que conoces hoy. Al adentrarte en sus salas, descubrirás miles de objetos que narran la evolución humana y cultural, desde las primeras herramientas de piedra del Paleolítico y el Neolítico, pasando por los sofisticados artefactos de la Edad del Bronce y del Hierro, hasta los vestigios de la época romana y merovingia. Es una parada esencial para el turismo en Estrasburgo si buscas comprender las profundas raíces históricas de la ciudad.

Podrás admirar impresionantes mosaicos romanos que decoraban villas de la antigua Argentoratum (el nombre romano de Estrasburgo), así como una vasta colección de objetos cotidianos que te transportarán a la vida de los legionarios y los habitantes galorromanos. La sección dedicada al período merovingio es particularmente rica, con joyas, armas y objetos funerarios que ilustran las costumbres y creencias de los primeros reinos germánicos en la región. Un dato interesante es que muchas de las piezas expuestas provienen de excavaciones realizadas en la propia ciudad y sus alrededores, revelando capas de historia bajo tus pies. Por ejemplo, se han encontrado numerosos vestigios de la vida romana en el subsuelo de la actual Grande Île, el corazón histórico de Estrasburgo. Después de sumergirte en milenios de historia, puedes disfrutar de un café o un dulce en alguna de las encantadoras panaderías y cafeterías que salpican las calles alrededor de la cercana Catedral de Estrasburgo, a pocos pasos del museo, o explorar las boutiques de moda en la Rue des Hallebardes, que ofrecen una experiencia de compras muy agradable.

Considera visitar durante las horas de menor afluencia (temprano por la mañana o al final de la tarde) para una experiencia más tranquila.

Este museo no solo exhibe objetos, sino que te permite conectar con las personas que los crearon y usaron, ofreciendo una visión tangible de su ingenio, sus creencias y su vida diaria. Es una oportunidad inmejorable para apreciar cómo Estrasburgo ha sido un cruce de caminos y un centro de civilizaciones a lo largo de los siglos. La disposición de las colecciones está pensada para que sigas un hilo cronológico, facilitando la comprensión de los cambios y continuidades culturales. No te pierdas las explicaciones detalladas que acompañan a cada pieza, las cuales te ayudarán a contextualizar cada hallazgo y a imaginar la vida en tiempos remotos.

Consejos para visitar Museo Arqueológico

Mejor momento para la visita

Por la mañana entre semana, poco después de la apertura, para evitar aglomeraciones.

Duración recomendada de la visita

1 a 2 horas

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